miércoles, 20 de diciembre de 2023

COLABORACION ECONOMICA PARA LAS PLATAFORMAS DE ESTUDIO

 

EMISORA PAN DE VIDA



GRUPO DE INTERCESION.

¿Qué es interceder?
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Es presentar a alguien delante de Dios, actuar de intermediario en algún asunto. La oración intercesora ocurre cuando una persona, grupo, iglesia se pone de intermediaria, en la tierra, entre Dios y un pueblo, nación, etnia. Reconociendo que Jesucristo es el único mediador entre los hombres y Dios. Pero como salvos nos ponemos en la brecha.
Interceder en oración es presentar ante el Señor las necesidades urgentes de individuos, pueblos o naciones, como una carga propia.
SALMO 117:1-2
Alabad a Jehová, naciones todas; pueblos todos, alabadle. Porque ha engrandecido sobre nosotros su misericordia, Y la fidelidad de Jehová es para siempre. Aleluya.
La intercesión es una herramienta útil en la batalla espiritual, seamos parte de la respuesta a un mundo necesitado, que está en tinieblas, ellos conocerán la verdad y la verdad los hará libres.
el inmenso poder que tienen el ayuno y la oracion, unidos a la confesion con fe de la palabra de Dios.

esto es una bomba nuclear en el reino espiritual que destruye todo el poder y las obras de satanas.

a veces pensamos los cristianos, que por el solo hecho de haber nacido de nuevo y ser salvos por gracia, Dios nos va a dar automaticamente, como el café express, de un dia para otro, el crecimiento, la vision, la uncion y los milagros……

como si dios fuera un microondas, una lavadora automatica o un televisor de control remoto, donde escogemos lo que queremos y lo que mas nos gusta en un instante, para nuestro capricho y antojo.

sin embargo en la biblia, Dios y su reino, no funcionan asi nunca jamas. en la gran comision que jesucristo ordena a sus apostoles y a su iglesia, para servir y digo servir a toda la raza humana, ofreciendoles su unico plan de salvacion, lo unico que funciona es el plan jesus.

nadie ha movido nunca el corazon de Dios a su favor o a favor de la tierra, si no ha usado la oracion y el ayuno, para recibir la presencia real de Dios y la gloria de Dios manifestada.

tampoco, para recibir la uncion y el poder de Dios. tampoco para recibir la vision y la revelacion de Dios.
tampoco para recibir todo tipo de milagros junto con toda la provision de Dios, para realizar el plan y proposito del espiritu santo que es, la salvacion de las almas, ya sean familiares, amigos, pueblos,naciones y sus gobernantes.

todos ya conocemos , como existen en la biblia numerosos ejemplos y bastantes capitulos y versiculos especiales, dedicados a enseñar y practicar el ayuno y la oracion, tanto, en situaciones normales como en las especiales; con diferentes formas, maneras y metodos especificos.

la biblia enseña claramente, como, alguien en particular, varios o todo un pueblo, se ponian delante de Dios, humillados, arrepentidos,
sometidos, quebrantados en humildad y luego……. con intenso clamor,gemir y lagrimas e intercesion
esperaban con fe,paz y gozo que el espiritu santo en accion, se manifestara con tremendo poder.

la biblia enseña que existen tres tipos especiales de ayunos que atraen el inmenso poder y la presencia de Dios:

uno, qu es el ayuno de arrepentimiento para santificacion, para ser mas como jesus , para obtener mayor poder y autoridad;asi como para obedecer la palabra de dios en contra de la tentacion y el pecado que nos asedia cada dia a todos.

dos,el ayuno simple y sencillo de gratitud y alabanza a Dios, por lo que Dios es y por todo lo que ha hecho jesus en su obra en la cruz a nuestro favor.
sin peticiones, solo enamorados del señor contemplando la hermosura de su santidad en adoracion  recordando ademas, todas las cosas buenas que Dios nos da cada dia, despues de la salvacion tan grande que hemos recibido, como son , la familia, la salud, el trabajo, el dinero,la casa, los coches y largo etc. con su inmensa paz,alegria y proteccion.

finalmente, y tercero, el ayuno de gran intercesion para que venga el reino de Dios sobre la tierra y se establezca en los corazones y en las mentes de las almas, empezando por su propia iglesia y sus ministerios.

este ayuno confronta a todo ser humano con su amor ,su santidad y su justicia,para llevarlo siempre al arrepentiemiento y a disfrutar de la salvacion y presencia genuina del espiritu santo.

este ayuno, atrae una visitacion de Dios sobrenatural, con gran poder y milagros, reprendiendo y destruyendo el reino de las tinieblas que gobiernan, personas diabolicas, gobernantes y autoridades malvadas y corruptas.

este ayuno sacude a la misma iglesia y la hace vivir en su presencia sin las ataduras de la carne y la religion. todos los frutos del espiritu santo y todos los dones y ministerios regresan a la unidad y al orden de Dios, en beneficio de todas las almas; con gran prosperidad espiritual,y financiera para todos los cristianos de todas las iglesias locales.
El ministerio de intercesión
En las religiones primitivas, el motivo principal que moviliza al hombre a orar parece
Ser la necesidad. Oprimido bajo el peso de diversos males el hombre se esfuerza por
Despertar la atención de la divinidad con invocaciones y con el ofrecimiento de dones.
De aquí se derivan expresiones comunes como: “¡Escucha! ¡Ten piedad! ¡Recíbenos!
¡Nosotros te ofrecemos, recíbenos con benevolencia! Las conocemos en la Biblia y en
Toda la tradición cristiana. El motivo primario de la oración es siempre el mismo y
Conserva toda su fuerza.
Los Pastores y en general, los autores cristianos admiten esta situación: el sentimiento
de nuestra miseria nos lleva a buscar protección en Dios. Escribe San Juan
Crisóstomo: “¿Dices que tu no tienes necesidad de orar? Lo necesitas justamente
porque crees no necesitarlo
El vocabulario neotestamentario sobre la oración de súplica está lleno de matices:
pedir, reclamar, llamar con insistencia, invocar, clamar, gritar, e incluso "luchar en la
oración" (cf Rm 15, 30; Col 4, 12). Pero su forma más habitual, por ser la más
espontánea, es la petición: Mediante la oración de petición mostramos la conciencia de
nuestra relación con Dios: por ser criaturas, no somos ni nuestro propio origen, ni
dueños de nuestras adversidades, ni nuestro fin último; pero también, por ser
pecadores, sabemos, como cristianos, que nos apartamos de nuestro Padre. La petición
ya es un retorno hacia El.(Cat. 2629)
El Nuevo Testamento no contiene apenas oraciones de lamentación, frecuentes en el
Antiguo. En adelante, en Cristo resucitado, la oración de la Iglesia es sostenida por la
esperanza, aunque todavía estemos en la espera y tengamos que convertirnos cada
día. La petición cristiana brota de otras profundidades, de lo que S. Pablo llama el
gemido: el de la creación "que sufre dolores de parto" (Rm 8, 22), el nuestro también
en la espera "del rescate de nuestro cuerpo. Porque nuestra salvación es objeto de
esperanza" (Rm 8, 23-24), y, por último, los "gemidos inefables" del propio Espíritu
Santo que "viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como
conviene" (Rm 8, 26).(Cat. 2630).
El grupo intercede
Cada uno de nosotros, todo el grupo, está llamado a interceder, pero hay hermanos a
los que Dios mismo ha constituido centinelas, a los cuales les ha dado un carisma
particular de intercesión a beneficio de los hermanos y que, por lo tanto, gozan de un
favor especial por parte de Dios.
Estos son los hermanos que normalmente forman parte del grupo de intercesión por
determinadas necesidades (situaciones de sufrimiento) personales.
La oración de intercesión es uno de los tipos característicos de la oración cristiana.
La intercesión es una oración de
petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús. El es el único
intercesor ante el Padre en favor de todos los hombres, de los pecadores en particular
(cf Rm 8, 34; 1 Jn 2, 1; 1 Tm 2. 5-8). Es capaz de "salvar perfectamente a los que por
él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor" (Hb 7, 25). El
propio Espíritu Santo "intercede por nosotros... y su intercesión a favor de los santos
es según Dios" (Rm 8, 26-27).(2634)
Interceder, pedir en favor de otro, es, desde Abraham, lo propio de un corazón conforme
a la misericordia de Dios. En el tiempo de la Iglesia, la intercesión cristiana participa de
la de Cristo: es la expresión de la comunión de los santos. En la intercesión, el que ora
busca "no su propio interés sino el de los demás" (Flp 2, 4), hasta rogar por los que le
hacen mal (recuérdese a Esteban rogando por sus verdugos, como Jesús: cf Hch 7, 60;
Lc 23, 28. 34).(2635)
Las primeras comunidades cristianas vivieron intensamente esta forma de
participación (cf Hch 12, 5; 20, 36; 21, 5; 2 Co 9, 14). El Apóstol Pablo les hace
participar así en su ministerio del Evangelio (cf Ef 6, 18-20; Col 4, 3-4; 1 Ts 5, 25); él
intercede también por ellas (cf 2 Ts 1, 11; Col 1, 3; Flp 1, 3-4). La intercesión de los
cristianos no conoce fronteras: "por todos los hombres, por todos los constituídos en
autoridad" (1 Tm 2, 1), por los perseguidores (cf Rm 12, 14), por la salvación de los
que rechazan el Evangelio (cf Rm 10, 1).(2636)
¿Dónde?
El intercesor no tiene necesidad de lugares particulares para orar. Puede orar en el
secreto de su habitación, puede orar en la Iglesia frente a la Eucaristía, puede orar
reuniéndose junto con otros.
La oración hecha con otros (en este caso hecha con los otros hermanos del ministerio)
nos ayuda, nos sostiene y tiene una potencia particular sobre Dios por el motivo de
que Jesús está particularmente presente. Él dijo: “donde hay dos o tres reunidos en mi
nombre Yo estoy en medio de ellos”. Este orar juntos no tiene que ver necesariamente
con estar reunidos en un mismo lugar sino, sobre todo, establecer con los otros una
comunión más intensa y ponerse de acuerdo a cerca de intenciones precisas por las
cuales se intercede.
Los hermanos del ministerio, con la finalidad de reforzar mucho más su comunión
espiritual y con el fin de compartir su realidad ministerial, se deberían encontrar
periódicamente con iniciativas del coordinador del ministerio.
La oración de intercesión requiere algunas condiciones espirituales esenciales: la fe
(confianza), la perseverancia, el perdón, la asistencia del Espíritu Santo.
Debemos orar a Dios por cualquier problema, no solamente por algunos. Podemos
tener la tentación de limitarnos a las cosas espirituales, pero tenemos que aprender a
dejar entrar a Dios en todos los aspectos de nuestra vida: “No se angustien por nada,
sino que en toda necesidad manifiesten a Dios sus necesidades, con oraciones, súplicas
y acciones de gracias” (Fil 4,6).
Jesús nos asegura que la respuesta de Dios es segura frente a la oración llena de fe:
“Todo lo que pidan con fe en la oración lo obtendrán” (Mt 21,22).
Sin embargo, parece que a veces Dios no nos quiere escuchar. En realidad ciertas
cruces, de un modo que no estamos en grado de comprender, son necesarias para
nuestro bien, para nuestra sanación más profunda, para nuestra conversión, para
nuestra salvación o para la salvación de otros.
Nuestra tarea es orar siempre y con perseverancia convencidos del amor que Dios nos
tiene.                                       VISITA NUESTRA PÁGINA WEB     
La perseverancia es la concreción de la fe, de la esperanza y del amor. De la fe porque,
si somos constantes en la oración, generalmente, quiere decir que creemos que Dios
puede escucharnos. De esperanza porque sólo perseveramos tenazmente en la oración
si esperamos que Dios nos responda. De amor porque solamente el amor nos da la
fuerza de ser constantes.
Su misericordia se derrama sobre el que es misericordioso con los propios hermanos.
El ejercicio del perdón y de la misericordia con todos puede encontrar un momento
privilegiado durante los encuentros del ministerio. “Cuando oren, si tienen algo contra
alguno, perdonen” (Mc 11,25).
Es el Espíritu Santo el que nos da la fuerza carismática de la oración de intercesión.
Es Él que ora con nosotros y en nosotros incluso cuando nuestra oración, aunque
estemos abandonados en Dios, se vuelve incierta y no sabe qué pedir: “Y de igual
manera, el Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos
cómo pedir para orar como conviene; mas el Espíritu mismo intercede por nosotros con
gemidos inefables, y el que escruta los corazones conoce cuál es la aspiración del
Espíritu, y que su intercesión a favor de los santos es según Dios.”(Rm 8,26-27).
¿Qué debemos pedir?
La petición cristiana está centrada en el deseo y en la búsqueda del Reino que
viene, conforme a las enseñanzas de Jesús (cf Mt 6, 10. 33; Lc 11, 2. 13). Hay una
jerarquía en las peticiones: primero el Reino, a continuación lo que es necesario para
acogerlo y para cooperar a su venida. Esta cooperación con la misión de Cristo y del
Espíritu Santo, que es ahora la de la Iglesia, es objeto de la oración de la comunidad
apostólica (cf Hch 6, 6; 13, 3). Es la oración de Pablo, el Apóstol por excelencia, que
nos revela cómo la solicitud divina por todas las Iglesias debe animar la oración
cristiana (cf Rm 10, 1; Ef 1, 16-23; Flp 1, 9-11; Col 1, 3-6; 4, 3-4. 12). Al orar, todo
bautizado trabaja en la Venida del Reino.(Cat 2632)
Cuando se participa así en el amor salvador de Dios, se comprende que toda
necesidad pueda convertirse en objeto de petición. Cristo, que ha asumido todo para
rescatar todo, es glorificado por las peticiones que ofrecemos al Padre en su Nombre (cf
Jn 14, 13). Con esta seguridad, Santiago (cf St 1, 5-8) y Pablo nos exhortan a orar en
toda ocasión (cf Ef 5, 20; Flp 4, 6-7; Col 3, 16-17; 1 Ts 5, 17-18).(Cat. 2633).
¿Dios escucha nuestra oración?
En toda la vida de oración aparece un gran problema, no en el plano teórico sino en el
de la vida: ¿por qué nuestras oraciones no son siempre escuchadas? El Evangelio dice
claramente : “Todo lo que pidan con fe en la oración lo obtendrán” (Mt 21,22).
En el contexto en el que fueron pronunciadas estas palabras, se comprende, sin
dudas que el acento está colocado más sobre la “fe” que en “aquello que pidan”. La
mentalidad hebrea ha sido calificada de objetivista: se interesa mucho más en el
hombre que ora y en sus disposiciones que en el objeto del pedido. El ciego del
Evangelio dice expresamente que Dios no escucha a los pecadores (Jn 9,31). Los
documentos del tiempo judeocristiano están marcados por esta actitud. Parecen más
preocupados por indicar las condiciones interiores de la oración que el contenido.
Por el contrario, en el contexto griego se manifiesta una tendencia “objetiva”. Para
ellos la pregunta es entonces: ¿Cuál es la oración que puede ser escuchada y cuál la
que no lo será? Podemos orar por todo aquello que es bueno, concretamente, dice
Casiano, por aquello que está contenido en el “Padre Nuestro”. La petición de un mal o
de una cosa pecaminosa está prohibida ofende a Dios.
Pero en las dos actitudes, la cuestión queda resuelta solamente en sus líneas
generales. En cierto sentido, desde el momento que el hombre es pecador, ¿ninguno se
puede dirigir a Dios? Y en cuanto a las cosas pecaminosas surge la duda con respecto
a lo que está situado en el límite entre el bien y el mal, sobre todo porque nuestro
juicio se encuentra oscurecido por la ignorancia. Tendríamos que sacar la conclusión,
como lo hace San Clemente de Alejandría, que solamente la oración del “gnóstico” (el
iluminado), puede ser escuchada.
Orígenes, aunque sigue la misma línea, afronta la cuestión de un modo más justo
teológicamente. Él subraya que nos encontramos delante de un misterio que no es
accesible sino al Espíritu Santo, porque solamente la voz del Espíritu llega hasta Dios.
La buena voluntad humana que expresa sus deseos no llega siempre a colocarse en
armonía con el Espíritu; permanece ignorante con respecto a las verdaderas
intenciones de la economía de la salvación, “porque ni siquiera sabemos pedir lo que
nos conviene” (Rm 8,26) y por esto “el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad”.
Esto se realiza del siguiente modo: nosotros rezamos, pero el Espíritu “interviene”; su
voz es más fuerte que la nuestra, que está inspirada por la ignorancia. De este modo,
nuestra oración siempre es escuchada, pero según la voz del Espíritu (que es también
la nuestra, porque el Espíritu forma parte de nuestro yo).
El principio general que guía la formulación de las peticiones es el que rige toda
palabra y acción cristiana: se necesita “sintonizar” con el Espíritu, o, con el Hijo,
porque el Verbo, dice Orígenes, está presente en nuestras oraciones como Pontífice,
Intercesor y Mediador de nuestros ofrecimientos al Padre. Cuando las personas se
ponen de acuerdo, el aspecto objetivo y subjetivo coinciden fácilmente.
El mismo principio lo encontramos en el lenguaje bíblico, cuando se nos exhorta a una
oración llena de fe (Mt 21,21). Esto significa mucho más que una “confianza”
psicológica. Aquellos que “creen” siguen sinceramente a Jesús en las acciones y en el
pensamiento; han recibido el mismo Espíritu que los discípulos de Jesús (Hech
11,17).
Cuando Casiano se ocupa de este problema, se interesa por observar: “Tengo que decir
lo que me ha revelado la experiencia acerca de los signos por medio de los cuales se
reconoce que una oración es escuchada por el Señor”. Tiene que estar “llena de fe”. Él
interpreta esta fe sobre todo en sentido de “confianza”: “si ninguna duda ha
atravesado nuestra oración”. Para no quedarnos en un nivel meramente psicológico, él
muestra con la autoridad del abad Germano, que “esta confianza... viene de la
conciencia pura; pero nosotros, agrega, que sentimos todavía en nuestro corazón la
dolorosa espina del pecado, ¿cómo podemos tenerla?... ¿qué méritos nos podrían
autorizar a presumir que nuestras oraciones serán escuchadas?
La insistencia sobre la fe en la oración se lee en todas las páginas del diario espiritual
de un taumaturgo ruso reciente, Juan de Kronstadt. “Recuerda que cuando oras, Dios
espera que respondas afirmativamente a la pregunta que te hace interiormente: “¿Tú
crees que yo puedo hacer esto? (Mt 9,28). A esta pregunta le debes responder desde lo
profundo del corazón: “¡Sí, Señor!”. “El corazón que duda que Dios le pueda conceder
lo que pide, recibe el propio castigo: queda atravesado por la duda. Que ni siquiera la
sombra de una duda llegue a irritar a Dios omnipotente, sobre todo de parte tuya, que
ya has experimentado muchas veces la omnipotencia de Dios”. “Mucha gente ha
perdido la fe o porque ha perdido completamente el espíritu de oración, o porque no lo
ha tenido nunca y continúa sin tenerlo; en definitiva, porque no ora”.
A los textos que exhortan a orar con fe es necesario agregar aquellos en los que Jesús
enseña a sus discípulos a orar en su nombre: “Todo lo que pidan en mi nombre Yo lo
haré” (Jn14,13; 15,16; 16,23). Conviene estudiar estos textos en el contexto del
discurso de la última cena. Concluyendo la alegoría de la viña (15,1ss), Jesús confía a
los suyos una consigna esencial: el amor mutuo, como expresión del amor del Hijo por
el Padre (15,10) y del Padre por el Hijo (17,23). La permanencia en la Palabra de Cristo
(15,7) es la condición para ser escuchados en la propia petición.
No se trata de un poder ligado al nombre, como sucede en la magia. El cristiano que
ora en nombre del Señor Jesucristo toma conciencia de su presencia benévola junto a
él y en él: de este modo su oración se hace en la confianza más perfecta.
Es importante, finalmente, que el ministerio de intercesión tenga un coordinador que
recoja las intenciones de oración y las confíe, según su discernimiento, a algunas
personas del ministerio.

MINISTERIO DE ALABANZA



(Instrucción para grupos de alabanza)


Música bíblica
INTRODUCCIÓN:
L a música es muy importante en la vida del ser humano. Desde tiempos muy antiguos, ha sido utilizada con diferentes propósitos. El móvil de la alabanza hebrea, fue en su totalidad dedicado al Creador, Jehová Dios. En nuestras Iglesias tenemos esto en común con ellos, ofrecemos alabanza a la misma persona.
DIOS
Encaminado para aquellos que hayan experimentado el llamado de Dios al ministerio musical, este estudio se presenta como una herramienta que tiene como finalidad orientar a hermanos que deseen integrar grupos de alabanza.
¿Qué podemos aprender del ministerio musical que Dios instituyó usando reyes, levitas, sacerdotes y profetas en el pueblo de Israel? Eso es, precisamente, lo que trataremos en este estudio.
Esta claro para la mayoría de los maestros cristianos, que lo que sucedió en el Antiguo testamento hoy nos trae enseñanza, ya que aquello fue sombra de esto que hoy vivimos. Haciendo un análisis —aunque superficial—, podremos extraer ciertas peculiaridades de la música que ofrecieron los ungidos de Jehová en el Antiguo testamento, y mencionar la manera del cómo podemos hoy aplicarlas en la Iglesia.
Esta es, en pocas palabras, la intención de este análisis.
Sinceramente,
MIZRAIM CASTILLO

ANTECEDENTES:
En la Biblia hay muchas referencias a la música y el canto relacionadas con la adoración a Dios; como también en otros contextos (Génesis 4:21; 31:27; 1 Crónicas 25:1; Apocalipsis 18:22)
La primera alusión a la música que encontramos en las escrituras, esta en Génesis 4:21, “... Jubal, el cual fue padre de todos los que tocan arpa y flauta”. Probablemente fue él y sus hijos, quienes crearon los primeros instrumentos, y quienes se dedicaron por primera vez al estudio de los sonidos.
La música fue usada por el pueblo de Dios como parte importante en las celebraciones. Cuando festejaban la liberación que Dios les otorgó frente al mar rojo, el regreso victorioso de los caudillos: Jefté, David y Saúl (Éxodo 15; Jueces 11:34; 1 Samuel 18:6,7)
En las dos ocasiones que fue transportada el arca a Jerusalén, hubo regocijo, danza, instrumentos y cantores (1 Crónicas 13:8; 15:16)
MANDAMIENTO:
En los últimos días de David, Dios habló por boca de dos profetas: Natán y Gad. Se debía crear un sistema organizado para ofrecer la música en el santuario (1 Crónicas 23:1-5; 2 Crónicas 29:25,26)
Esta organización musical fue preciosa. Dios era digno de ser “en gran manera alabado”, la mención de que sólo trompeteros había 120, nos da una idea de todo aquello (2 Crónicas 5:12,13)
Tristemente, el pueblo decaía en su adoración. Esto hacía que la música también se deteriorara. Pero, cuando hubo las reformas de Josías y Ezequías, y también las del regreso del exilio a Babilonia, se procuró incluir la música que Dios había indicado que deseaba (2 Crónicas 29:25-28; 35:15; Esdras 3:10) Después, cuando Nehemías inauguró el muro de Jerusalén, los cantores y los músicos contribuyeron en gran manera al gozo de la ocasión.
Aunque en el Nuevo Testamento no se hace referencia, otras fuentes como el Talmud indican que la música vocal-instrumental permaneció en el templo hasta su destrucción en el año 70 E.C.
ORGANIZACIÓN:
El rey David dispuso 4000 levitas para el servicio musical (1 Crónicas 23:4,5) 288 eran cantores instruidos y aptos (1 Crónicas 25:7) Todo el programa musical, estaba bajo tres músicos expertos: Asaf, Hemán, y Jedutún (Probablemente llamado también Etán) Cada uno descendía respectivamente de las tres familias de la tribu de Leví. Por lo que las tres familias estaban representadas en la organización musical del templo (1 Crónicas 6:16; 31-33; 39-44; 25:1-6)
Los tres tenían un total de 24 hijos, quienes estaban entre los 288 músicos peritos. A los hijos, mediante suertes, se les nombraba líderes de una división de 11 músicos preparados. Por lo que: [24×11=288] Si, 288 músicos preparados que al igual que los sacerdotes, hacían 24 grupos, los cuales servían también por turno en el templo.
3
Si los 3712 músicos (aprendices) restantes, estaban organizados de igual forma, entonces a cada uno de los 24 grupos se les añadían 155 hombres. Esto significa que a cada músico capacitado, le correspondían, o estaban a su cargo aproximadamente otros trece que se hallaban en diferentes niveles de preparación (1 Crónicas 25:1-31)
Los trompeteros eran sacerdotes, por lo que se contaban aparte (2Cr. 5:12 Compárese con Nm. 10:8)
INSTRUMENTOS:
Por nombre, la Biblia menciona más de una docena de instrumentos. Podemos clasificar a algunos de la siguiente manera:
De cuerda: arpa, salterio, decacordio, cítara.
De viento: zampoña, flauta, trompeta, cuerno.
De percusión: címbalos, tamboriles, pandero.
Estos instrumentos eran finos. No se escatimó su calidad, pues serían para el servicio de Dios. La Biblia menciona que las arpas y los instrumentos de cuerda estaban hechos con la más selecta madera importada: madera de sándalo. Asimismo, las trompetas eran de plata.(1 Reyes 10:11,12; Nm. 10:2)
Al igual que las escrituras, otros manuscritos que datan de antes de la era común, dan testimonio de la calidad de estos instrumentos. Y no sólo del equipo, sino de la competencia de los músicos de Israel. Los rollos del mar muerto afirman que los trompeteros tenían que ejecutar “señales complicadas” como una sola voz. Y claro, aparte de que para esto debían ser excelentes músicos, también debían tener instrumentos adecuados.
En la dedicación del templo, la Biblia narra que “a una” ejecutaban la música. Esto quiere decir que no había ninguna disonancia en la orquesta (2 Cr. 5:12,13)
Sus ofrendas y varias actividades más, iban acompañadas de música (Nm. 10:10) “Y en el día de su alegría, y en sus solemnidades, y en los principios de sus meses, tocarán las trompetas sobre sus holocaustos y sacrificios de paz. Y les serán por memoria delante de su Dios. Yo, Jehová su Dios”.
CANTORES:
Había cantores y cantoras (Eclesiastés 2:8) Aunque al parecer, las cantoras no servían en el templo (2 Cr. 5:12; Nm. 2:39; 12:27-29)
Canto antifonal: Un aporte de Israel a la música, según los estudiosos1, fue el canto antifonal. Es decir, los cantores o bien se dividían en dos grupos, alternándose al cantar (unos cantaban algo, y los otros les respondían), o era un solista que alternaba con el resto de cantores. Hoy esto lo conocemos cuando nos alternamos hombres y mujeres en ciertas canciones, como cuando cantamos los hombres: “No puede estar triste un corazón que tiene a Cristo”, y las mujeres contestan: “No puede estar triste un corazón que tiene a Dios” (Éxodo 15:21; 1 Samuel 18:6,7) Vea el estilo del salmo 136, también vea (Nehemías 12:31,38; 40-42)
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Los cantores tenían un trabajo importante. No tenían otro deber (como era el caso los demás levitas), sino sólo dedicarse al canto (1 Cr. 9:33) Ellos eran un grupo especial, se les clasificaba por separado de los demás levitas (Esdras 2:40,41; 7:18-26; Nehemías 7:1; 11:23; 13:10)
COMENTARIO:
Personalmente, no tengo duda alguna de que la música del pueblo de Dios era magnífica. Y todos conocían la importancia que ésta tenía. Israel sobresalía en la música de todos los pueblos de la época. La fama de sus músicos era grande. Cuando otro pueblo resultaba más fuerte, entre otras cosas, pedían por tributo músicos. Este fue el caso de Senaquerib, cuando le pidió a Ezequias como tributo hombres y mujeres cantores.
Eran afinados y preparados. Para dirigir a los demás debían tener el conocimiento requerido (1 Cr. 15:21,22; 25:1,7)
Todo esto se concibe en una idea, esencialmente, “Dios es digno de ser en gran manera alabado” Amén, ¡¡¡¡¡¡HAAALELUUYAAAAAAA!!!!!!
APLICACIÓN:
Para nosotros, los cristianos de hoy, el antiguo testamento nos sirve como referencia; como enseñanza. Conocemos más a Dios por medio de las escrituras, porque: “Toda la escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra” (2 Timoteo 3:16 y 17) Aquí el Apóstol habló del antiguo y nuevo testamento, (versículos 14 y 15)
Pues bien, hay enseñanza que podemos rescatar de todo esto que hemos visto. Considerando un principio: No estamos bajo la ley, Dios no nos obliga a nada, y ningún ministro de Él tampoco.
Aunque es muy difícil que los cristianos hoy en día llegásemos a la calidad musical ejercida por el pueblo de Israel (en distribución, estructura y organización), si tenemos la posibilidad de adoptar el enfoque de Dios en cuanto a la música que ofrendamos como su pueblo.
Para esto vamos a extraer ciertas características ajustables a nosotros como agrupación cristiana de alabanza. Todo esto, dentro de nuestras [reales] posibilidades.
1. Para que haya celebración, en verdad debe haber Alegría, Regocijo, Gozo y Júbilo proporcionado por la Fe y el Agradecimiento a Dios de la victoria que hemos recibido en Cristo Jesús. Todo esto por medio del Espíritu Santo, porque parte del fruto del Espíritu es GOZO (Gálatas 5:22), y los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios (Romanos 8:14) Ya lo dijo el Apóstol, “REGOCIJENSE en El Señor SIEMPRE, otra vez les digo: REGOCIJENSE”, y “Estén SIEMPRE gozosos”
2. Es voluntad de Dios que haya orden en los actos que llevamos a cabo en la Iglesia. Esto no quiere decir que los aplausos, danza, gritos de júbilo etc. sean desorden, pues Dios mismo inspiro y acepto la alabanza ofrecida de esta manera. El orden de Dios significa ORGANIZACIÓN; por lo que de la manera más seria-agradable, se debe distribuir a los
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participantes del grupo en responsabilidades-autoridades específicas, dividiendo así TODO el trabajo.
3. Es necesario que los miembros sean APTOS para desempeñar el ministerio que les corresponde. Esto incluye, como es natural, una conducta propia de un cristiano (al buen entendedor...) Bien, se debe contar con la instrucción técnica necesaria para cantar, tocar, ó dirigir a los demás miembros (es preciso estar preparado)
NOTA IMPORTANTE: Esto no quiere decir que TODOS deban ser expertos en lo que hacen para participar en el grupo, el mínimo grado corresponde a los aprendices. Esto es, pueden participar-aprender, siempre y cuando estén en condiciones de hacerlo, y quien este a cargo (un entendido), considere que ya pueden intervenir. De esto podemos desprender que una función importante del grupo de alabanza es INSTRUIR a otros en la música. Si, de la manera que nuestro Señor Jesucristo instituyó a los apóstoles, profetas, pastores, evangelistas y maestros a fin de preparar a los santos para la obra del ministerio, también los músicos deben bendecir habilitando a los santos para la obra del ministerio musical. La Iglesia en realidad, debe ser un centro de capacitación.
4. EL PROGRAMA MUSICAL: Debe estar a cargo del Director.
5. IMPORTANCIA: La palabra no menciona que algunos actos en la reunión sean más importantes que otros. El momento de alabanza en el programa, tiene la misma importancia que cualquier otro acto en la Iglesia (Diezmos-ofrendas, comunión, sermón, etc.) Inclusive, si usted recuerda, en una ocasión descendió la presencia gloriosa visible de Dios, mientras la congregación cantaba. En otra ocasión, un profeta de Dios, solicitó música para entrar en el Espíritu y hablar palabra de Dios.
6. INSTRUMENTOS: En principio, cualquier cosa que ofrezcamos a Dios (ya lo dijimos, dentro de nuestras posibilidades), debe ser de lo mejor. Busque una buena calidad para tributarle a Dios su instrumento.
7. FUNCIONES-RESPONSABILIDADES: Como lo habrá notado, cada afirmación que estamos haciendo, la derivamos de lo que sucedió cuando Dios ordenó la manera del cómo habrían de glorificarle en alabanza. Lo mismo haremos a continuación, cuando hablemos de cada ministerio en lo particular que ejercen los hermanos que se involucran en un grupo de alabanza, dividiéndolos en tres:
Cantores: Podemos inferir que los cantores son muy importantes, y su participación requiere de un esfuerzo y aprendizaje constantes. Hay dos cosas que alcanzamos a rescatar de lo que vimos: *Sobre el hecho de la ESPECIALIZACIÓN, que no se les exigían otras tareas como al resto de sus hermanos, no deben descuidar su preparación vocal, es muy IMPORTANTE.* Acerca del canto antifonal (característico de la alabanza ofrecida a Dios durante miles de años), es necesario que entiendan lo que esto significa, alternándose en voces y tipos de voces. Buscando interactuar entre ellos y con el solista. Explorando precisamente sobre voces y arreglos de voces que puedan hacer.
Músicos: No menos ni más importantes son los músicos. A manera similar, también es preciso que se cultiven musicalmente hablando, y dominen su instrumento. La música para Dios no tiene que pedirle nada a la música del mundo (en cuanto a destreza), ya hemos visto que los del pueblo de Israel eran excelentes ejecutantes comparados con sus contemporáneos. Habilidosos, con talento, ingenio y agudeza se impusieron sobre sus pueblos vecinos proclamando que tenían un Dios digno de suprema alabanza. No es fácil, se requiere de muchos
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años, pero Dios vale el esfuerzo y lo suministra también. Ellos fueron grandes músicos porque Dios los invistió con su Espíritu. Hoy, sólo este mismo Espíritu puede seguir creando hombres y mujeres comprometidos con su servicio.
Director de alabanza: Es, sin duda, la tarea más difícil. A cargo de los cuatro mil levitas músicos (que tocaban en diversidad diferentes instrumentos), y los cantores, y los maestros, y en fin, TODO el programa musical, estaban sólo tres directores Por supuesto, tenían una gran cantidad de auxiliares, pero de cualquier manera, era un trabajo arduo y peliagudo.
En algunos encabezados de los salmos leemos: “Al músico principal”; esto probablemente se refiera al director de cada uno de las veinticuatro bandas en que se dividía el cuerpo musical, de cualquier manera entendemos que existía un músico principal: el director (1 Crónicas 25:6)
Habían —aparte de los directores generales—, otros directores especialistas en cierta parte de la orquesta; diferentes traducciones de la Biblia mencionan a algunos como: el “director de cuerdas”, “al maestro del coro” o “al director del coro”, ”al director de la octava baja” etc. Equivale esto a: “Al músico principal; sobre Neginot” y “Al músico principal; sobre Seminit” (1 Crónicas 15:21; Salmos 4 y 12) Estas palabras, aunque con un significado no bien definido, nos muestran que había músicos principales en diferentes áreas de la orquesta (subdirectores) Nehilot, Gitit, Mut-Laben, etc.
El mínimo de personas de las que un músico instruido se hacía cargo eran alrededor de trece.
* Aplicando esto a los líderes musicales, obtenemos que un director de alabanza bien puede coordinar a un grupo de trece integrantes. Y que si hay la posibilidad, establezca a su vez encargados de cada área —cuerdas, percusiones, instrumentos de viento, teclados y voces—, éstos bien pueden enseñar a la congregación en cada área específica, desempeñando así la función de preparar a los santos para la obra del ministerio.
Como usted habrá notado, en una orquesta (vea el canal 7 del estado de Jalisco), el director COORDINA a TODO el grupo. Vigila que todos y cada uno, entren y salgan en el momento justo. Hace la función de guía, utilizando para esto en ocasiones una vara, sólo sus manos, etc. En la actualidad, los directores pueden guiar al grupo con su voz, un instrumento, y sus manos. * Por lo tanto, es RESPONSABILIDAD del director, que la agrupación camine bien coordinada. * Como ya mencionamos, el programa musical corre a cargo del director. * También como ya hemos citado, debe hallarse técnicamente APTO para fungir como tal, ( 1 Crónicas 25:1)
CONCLUSIÓN:
La verdad es que quede impresionado al percatarme del grado de calidad que Dios solicitó-dio al pueblo. Las frases: “Dios es digno de suprema alabanza”, “Digno de ser en gran manera alabado”, adquirieron un sentido especial para mí. Espero que usted pueda servirse de esto para mejorar su ministerio musical.
En efecto, por todos lados encontramos preparación. Pero espero que no lo tome de una manera equivocada; no se desaliente, recuerde que vimos que había aprendices que se INSTRUÍAN
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mejorando así su ministerio. Lo importante es que usted este en constante aprendizaje, y se supere; Dios es digno. Y, ¿sabe? Él mismo tiene Poder para darle el conocimiento necesario.
...Y estaba yo en el Espíritu, y miré un trono establecido en el cielo, y ahí uno sentado. Su aspecto era semejante a piedra de jaspe y de cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda...
...Los veinticuatro ancianos se postran delante del que esta sentado en el trono, y adoran al que vive por los siglos de los siglos, y echan sus coronas delante del trono diciendo: “Señor, digno eres de recibir la gloria, la honra y el poder; porque tú creaste todas las cosas y por tu voluntad existen y fueron hechas...
...Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para nuestro Dios de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios, reyes y sacerdotes y reinaremos sobre la tierra...
...Canten a Jehová, exalten su nombre. Proclamen entre las naciones su gloria, en todos los pueblos sus maravillas. Porque grande es Jehová y digno de suprema alabanza; temible sobre todos los dioses. Porque todos los dioses de los pueblos son ídolos; pero Jehová hizo los cielos. Alabanza y magnificencia delante de Él; Poder y gloria en su santuario...
...Te exaltaré, mi Dios mi Rey, y bendeciré tu nombre eternamente y para siempre. Cada día te bendeciré, y alabaré tu nombre eternamente y para siempre. Grande es Jehová y digno de suprema alabanza; y su grandeza es inescrutable. Generación a generación celebrará tus obras, y anunciará tus poderosos hechos.

viernes, 15 de diciembre de 2023

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lunes, 5 de octubre de 2015